·
En primer
lugar, como hemos apuntado en otros artículos, se integra a nivel social con
sus compañeros, lo que propicia el juego grupal.
·
Por otro
lado, también sirve como un canalizador, ya que el niño puede descargar su
impulsividad sin culpabilidad. Esta descarga será determinante para su
equilibrio afectivo.
·
En tercer
lugar, ayuda a enfrentar ciertos temores, el niño fortalece no solo su cuerpo
sino también su personalidad superando así ciertos miedos que antes lo
acompañaban.
Reafirma su auto concepto y autoestima, al
sentirse más seguro emocionalmente, como consecuencia de conocer sus propios
límites y capacidades.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario